Adherida a mi frente
está la savia pálida de la muerte
-suda humedad de tumba abierta-,
escurre por mi rostro arrugado en sombras
por mis pechos de flor ajada
por mi vientre yermo
por mi sexo seco
por los quebrados azules de mis piernas
por mis pies embrutecidos.

Desagua en tierra sin aire.




© Mercedes Ridocci