Tu rostro me duele, me duele callado
sellado en el marco de un tiempo incierto
tallado en el lienzo olvidado del deseo.

Tu rostro me duele, me duele callado
sangrando en la espina dorsal de la mi memoria,
allí donde el pensamiento se aloja a su antojo
y nada puedo hacer para acallarlo.


© Mercedes Ridocci






En las entrañas del sueño
en una calle sin nombre
el hombre la envolvió con la humedad de su mirada
ella danzó en sus aguas negras
las palabras se apartaron
la ciudad quedó en silencio.


© Mercedes Ridocci